A las 3.00 a.m. ha venido el taxi a buscarme a la puerta de la Guest house, mi próximo destino es el aeropuerto de Bangkok, tengo un vuelo a Denpasar, Bali.
El vuelo ha ido a las mil maravillas, al llegar a Denpasar he pagado la VISA (19 euros), he pasado el control policial y a buscar la mochila. La mochila ha llegado con el protector sacado, bastante mojada y una cremallera abierta. Falta pasar el último control policial. El militar me pregunta si es mi primera vez en Bali, me hace abrir la mochila pequeña, empieza a mirarla, y sigue con las preguntas típicas, si tengo algún amigo en Bali, si tengo a friend in Bali, ah! tu novio?, no! Mi novio no, una amiga de España, ¿pero es tu novio?….. aix!! Adiós y gracias por todo.
Fuera del aeropuerto me esperaban mi amiga Raquel y Suga. Han venido a buscarme con dos motos. Hemos ido para casa del Suga. Hemos estado jugando a cartas, Suga nos ha hecho la comida, unos noddles con huevo, la mar de ricos. Por la tarde hemos ido a la playa a ver la puesta de sol, ha sido preciosa, la marea baja, la arbolada verde, el sol poniéndose detrás de las nubes, un marco perfecto para un día perfecto.
Más tarde hemos vuelto a casa de Suga, nos ha llevado un amigo suyo con pelos a lo afro y gafas de sol rayban de color amarillo, hacía tiempo que no íbamos tres en la moto sin casco, ¡viva Asia!. Por cierto ya me han cambiado el nombre, el chico de las gafas amarillas que mi nombre en Indonesia será Jamila. Este nombre me suena a árabe, es nombrado en el libro que estoy leyendo ahora de “Tiempo entre costuras” y es de una chica árabe.
Hemos preparado las mochilas para mañana ir a Gili, aunque yo me llevo la mía grande ya que no sé qué voy a necesitar y mejor llevarlo todo.
Durante el día ha hecho un calor sofocante pero ahora que ha caído el sol el fresco es agradable, lo echaba de menos.
Suga y Rakel han ido al pueblo a por la cena, a mí me han dejado con tres chicos indonesios amigos de ellos, no entiendo nada de lo que dicen pero son graciosos, estamos aquí sentados al fresco.
La cena ha sido en el suelo de la terraza de la casa, yo tenía arroz y tofu, he empezado a comer con el tenedor pero el malos pelos me ha dicho que no, que tenía que comer con los dedos… pues nada integración total y a comer con los dedos.
La velada ha terminado tocando un ratito la guitarrita.