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lunes, 14 de marzo de 2011

CAT BA

A las 7.00 de la mañana en pie que tenemos toque de queda para desayunar, no olvidemos que vamos con un organizado, bueno, eso de organizado es mucho decir por qué esta gente de organización sabe muy poco.
Cogemos un micro-bus y nos dejan en el Parque Nacional. El parque es pura jungla. Hemos caminado por senderos resbaladizos, por el camino había árboles erormes y lianas con las que ayudarte al avanzar. He tenido que grimpar un poco para llegar a la cumbre y ver las vistas geniales des de lo más alto, es fantástico.
Al mediodía nos han devuelto al hotel para hacer el lunch, pero esta vez no queremos rancho y nos vamos a la calle principal al Bamboo Café a comernos un banana shake y unos espaguetis de verdad con tomate natural, cebolla y aceitunas negras! Exquisito para un paladar tan harto de arroz pastoso y noodles.
Volvemos al hotel a la hora acordada para que nos lleven de vuelta al Titanic. Empieza el “vietnam show”, ya lo echaba de menos. El “flanagan” nos dice que no podemos marcharnos a la hora prevista por que el bus se ha roto y tenemos que esperarnos 1 hora y 1/2 más. Está loco!! Es mentira que el bus se ha estropeado, no me creo nada! Seguro que aún no está el barco amarrado a la isla y están haciendo tiempo. Nos sentamos a esperar, buscamos un cyber para hacer reserva de los billetes de vuelta a Bangkok, pero no podemos porque nuestros pasaportes los tienen ellos y no sabemos de memoria el número de pasaporte, volvemos al hotel y ya cabreadas vamos a por él. Le decimos que ya está bien, que hoy hace sol y que queremos ver la Bahía de Halong soleada, que no puede ser que estemos esperando como idiotas y que contrate unas moto-taxi, lo que quiera pero que nos lleve al barco. A estas que el chico no nos miraba a los ojos, mirando la tele, nos dice que aún no podemos salir que nos tenemos que esperar. Me cabreo, cojo el mando de la tele y se la apago, en consecuencia él se cabrea y nos dice que tiene sueño, que somos todos sueltos de diferentes grupos y que nos tenemos que esperar, coge el mando y vuelve a encender la tele. Ha tenido suerte que estoy reformada, dos años atrás cojo el mando y se lo estampo contra el suelo.
Bueno, viene a buscarnos el mini-bus y llegamos al muelle con  la no sorpresa que no hay barco a la vista. Voy para allá y le digo que dónde está el barco, la contesta sin mirarme es que no sabe dónde está y que no sabe cuándo llegará, tenemos que esperar. Este chico se está jugando el tipo y no es consciente de ello. Al rato vuelvo y le digo que quiero mi pasaporte… Y él tan tranquilo, me dice que no va a poder ser porque mi pasaporte dice que lo tiene el capitán del barco y que se me devolverá a Halong town.
Hoy toda esta historia me ha superado, hay que tener tanta paciencia con esta gente… Y como ya has pagado y tienen tu pasaporte, pues a callarse toca!
Por fin ha llegado un barco, pero dice que no es el nuestro. Que no? Te vas a enterar tu si lo es o no, porque yo entro! Creo que ha dicho que no lo era solo por putear.
Por fin en el precioso barco de Titanic surcando el Golfo de Tonkín con la vista de un maravilloso atardecer, que romántica despedida que nos ha brindado hoy el sol, escondiéndose detrás de los islotes de piedra caliza que surgen de las aguas de Halong Bay, solo iguala esta puesta de sol “es Vedrà”.
Todo está en calma, tranquilo, ya no hay sol pero queda un poco de claridad, hay como una pequeña neblina, parece que en cualquier momento veremos asomar a Jack Sparrow al frente de la Perla Negra, que grande!
Hoy la cenita no ha estado nada mal, estaba un poco más elaborada.
Esta noche la pasamos en el barco en Halong Bay.





NINH BINH to HALONG BAY

A las 7.00 ha llegado el autobús delante de nuestra guesthouse, un bus de gente local, esto significa que éramos 40 donde solo se caben 20 personas, significa no parar al lavabo, que la vecina de 70 años vietnamita se empiece a marear y vomite dentro de una bolsa de plástico, uno hecha un “zipi” por la ventana, otro entra fumando, sacos de cosas que ni ellos saben lo que es… en resumen, una maravilla.
Cuando llevábamos 2 horas de camino yo tenía pipi, me levanto de mi sitio y le digo al chico que se encarga que tengo que ir al toilete, me contesta lo que le da la gana por que no habla inglés y me vuelvo a mi sitio, media hora más tarde me vuelvo a levantar y le digo que tengo pipi y que quiero ir al lavabo, y me hace con la mano para que me siente y le digo que ni hablar, que no me muevo de allí hasta que se pare el bus, y me alza dos dedos queriendo decir que parará a las 11.00 h., faltan 10 minutos, perfecto. A las 11.00 en punto paramos en unos restaurantes, Wc… yo me dirijo al WC, y cuando llego delante… Perfecto! La distinción entre hombres y mujeres está en vietnamita, o sea que ni papa, pero una vietnamita me indica que la siga que es ese sitio, la sigo y la sorpresa el día, era un lavabo comunitario, no me lo puedo creer!! Nunca había estado en un WC comunitario. Es una habitación diáfana de 3,00 x 7,00 mts y a medio metro equidistante de las paredes es 5 cm más bajo que el resto del habitáculo y hay grupitos de 2 maones dispuestos de tal forma para que pongas los pies. Ostras!!! Que fuerteeeee!!! Miro a la vietnamita como lo hace ella para hacer pipi y la imito lo mejor que puedo luego han venido más chicas, éramos como una gran familia unida!
Al llegar a Halong town, nos cogemos una moto-taxi capitaneados por un figurín con traje gris que es el relaciones públicas de una empresa de tours. En un momento nos monta el tour (80$). Falta 1 hora por lo menos para que llegue el bus de Hanoi, con el que nos quiere juntar, y nos invita a comer. Ya lo pagaremos caro.
Con dos horas de retraso embarcamos en un barco precioso, echo de madera, con figuras de dragones en el exterior, los mástiles, el comedor con sillones de mimbre, es como si estuviéramos en el Titanic, pero sin Leonardo y acompañadas de un grupo de adolescentes. La comida no es para tirar cohetes, es como “rancho”.
Rápidamente acabo y salgo fuera para observar con asombro los islotes repartidos por toda la bahía. El día está gris, como todos los últimos y no hay ni un rayo de sol pero es increíble igualmente.
La primera parada es en un islote que puedes entrar dentro, una cueva muy grande, con estalactitas y estalagmitas enormes. Todo es muy fantástico, pero cabe señalar que los vietnamitas le han dado su toque hortera instalando fluorescentes de color verde, rojo, azul, rosa, verde, etc. por cualquier rincón, es rollo discotequero!
La segunda parada es en un pueblo flotante y con unas pequeñas barquitas nos han llevado a dar una vuelta por un par de mini cuevas que había por el alrededor.
El camino hacia Cat Ba ha sido impactante, todo estaba en calma, estábamos solo nosotros y la magia de las rocas majestuosas alzándose delante de nosotras.
El hotel que nos han dado es un poco mediocre (Sunflower two Hotel), yo esperaba un resort con piscina climatizada. Para cenar nos han deleitado con “rancho” otra vez pero de peor calidad. El figurín se la está ganando! Estos vietnamitas me tienen hartita!
Hoy es sábado noche! Algo habrá para hacer en este pueblo, no??
Lo más animado que hemos encontrado es un pub que se llama Happy Feed, nos hemos tomado algo mientras dos vietnamitas descargaban toda su furia en darnos un masaje en los pies.
El hotel de noche es como American Pie, los adolescentes borrachines se dedican a armar jaleo!