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martes, 8 de marzo de 2011

HOI AN, tercer día

Por la mañana ha venido a buscarnos una moto-taxi al hotel… hemos podido experimentar lo que es ir tres en una moto, ha sido divertido!! Nos ha llevado a la estación de bus y dirección a My Son. Son ruinas muy bonitas emplazadas en medio de la jungla, esto le da un toque. Nuestro fantástico guía nos ha explicado que los americanos pensaban que los integrantes del Vietcom estaban escondidos dentro de los templos y los bombardearon…. Inocentes!! Los del Vietcom estaban escondidos en la jungla!!
Después hemos cogido un barco con el que hemos navegado y comido a través del río, hemos amarrado en un pueblo donde trabajan la madera haciendo barcos o tallas de madera, para posteriormente dejarnos en Hoi An, donde rápidamente hemos alquilado una moto de marchas y nos hemos dirigido a las Montañas de Mármol. Dirección a las montañas hemos presenciado un accidente entre dos motos, cuando oyes el crashhhh, luego ya sabes lo que toca, comerte el asfalto! Ha pasado delante de nosotros en el carril contrario. En ese momento me ha entrado un no sé qué por el cuerpo.
En 30 minutos hemos llegado a las montañas, alrededor de ellas está lleno de talleres donde hacen tallas enormes de budas de mármol!
En las montañas de mármol hay un templo, alguna pagoda, un happy buda y puedes acceder dentro de las montañas a través de unas cuevas.
En la primera cueva que hemos visitado, hemos salido de ella por una pequeña gruta, había una chica vietnamita y le he cedido el paso con la mano, pues la adolescente muy amablemente me ha cogido la mano y hemos subido cogidas de la mano hasta arriba, he pensado que ella ha debido creer que le pedía ayuda, que amable.
Hay una cueva que es preciosa, por dentro es enorme, en el techo hay unos agujeros donde se colaban los pocos rayos de sol existentes y ofrecían una atmósfera de suave niebla que daba al lugar un toque de misticismo. Dentro la cueva había un Buda tallado de mármol que parecía que lo hubieran hecho in situ.
La vuelta en moto a Hoi An ha sido, no sé cómo describirlo ya que caótica no es la palabra, nunca en la vida había conducido de esta manera. Había dos carriles, 100 vietnamitas delante, 100 vietnamitas por detrás, hay que sumarle los coches, camiones, autobuses y bicicletas. Creo que los 2 carriles se transformaban en 4, y en diferentes direcciones, porque a ellos eso de ir contra dirección les encanta!! Y es muy peligrosoooo!!
Por suerte hemos llegado sanas y salvas, Eva ha besado en suelo cuando ha bajado de la moto y ha dado gracias al Happy Buda por seguir con vida y hemos ido a merendar un crep de chocolate y un batido de plátano!! Hoy nos lo merecemos!