Cada uno
tenemos una ilusión, o varias, muchas veces nos parecen inalcanzables, una
locura. La inconformidad hace que nos movamos para conseguir nuestra meta y con
ello llegar a realizar nuestros sueños y fantasías.
Contraproducentemente este sentimiento
hace mella en lo que estoy viviendo en tiempo presente y no me deja disfrutar
del aquí y ahora. Al presente no le doy la consideración que se merece por que
lo bueno siempre está por venir, estoy luchando por un futuro sin prestar
atención al presente.
Cuando
ya he alcanzado algo automáticamente mi mente ya busca otro objetivo. ¿Valoro
lo suertuda que soy al tener la oportunidad de poder realizar mis sueños?
Después de
lograr lo que quería, si ha sido fácil, quedo decepcionada y anhelo algo más
grande, un reto más imposible, algo que creo inalcanzable, por esto me atrae. Cuando
lo consigo es posible que piense que no era tan bueno como imaginaba.
Muchas
cosas que tengo es un logro alcanzado, con el tiempo deja de ser importante. Tengo
que tener la capacidad de ser agradecida y saber valorarlo.
Tengo
que llevar un poco de conformidad a mi vida. No hay que caer en la absurda
comparación de que conformidad es igual a mediocridad, para mi, parte de la conformidad
va relacionada con la estabilidad emocional, con la aprobación, con el acuerdo,
la armonía y la paz.
QUE LO IRREAL SE VUELVE REAL, Y CUANDO SEA REAL
VALORAR LO GRANDE QUE ES.