jueves, 2 de junio de 2011

CRATER IJEN

A las 4.00 h de la madrugada nos han levantado, hemos desayunado un sándwich con una especie de mermelada de algo, mantequilla y un huevo duro. Con la pick up en 30 minutos hemos estado en las faldas del volcán. Nadie sabíamos lo que nos íbamos a encontrar a nivel visual y a nivel emocional.
Nos han dicho que el camino era de 3 km, ostras! Pan comido! Es lo que hemos pensado en primera instancia, pero cuando hemos empezado a andar nos hemos dado cuenta de la dificultad de los 3 km. Ha sido el trekking más duro que he hecho nunca. Los dos primeros kilómetros han sido de subida y más subida, con una pendiente empinadísima, no podíamos ni respirar, hemos subido por encima de las nubes, teníamos el valle amaneciendo a nuestros pies. Hemos hecho una primera parada a lo que era una especie de bar improvisado. Por el camino íbamos encontrando a los hombres que subían la montaña con unos canastos vacíos. En el bar había los canastos llenos de placas de azufre esperando a ser cargados en las espaldas cansadas de los trabajadores, el peso total es de 70 Kg. Los siguientes 200 metros han seguido siendo duros pero después el sendero era plano y boscoso. Poco a poco hemos ido llegando al que creíamos que era nuestro acometido, el punto más alto del volcán. Es inmenso, bañado por los primeros rayos de sol de la mañana, y humeante, pero el humo no es que el volcán esté activo, solo nos ha costado acercarnos un poco más al interior del cráter para ver que estaba inundado por un lago de agua turquesa caliente y una mina de azufre. Por lo tanto aquí no acababa nuestra excursión. Hemos bajado hasta las entrañas. Hemos llenado nuestros frágiles pulmones de azufre, hemos estado a 1 metro del corazón de la salida del humo. La sensación, percepción, vista… increíble! Aumentado por el sentimiento de lástima y pena hacia el trabajo tan duro que realizan estos hombres dos veces al día. Se levantan temprano por la mañana, primero suben la montaña, bajan hasta el núcleo del cráter, cargan a sus espaldas 70 kg de azufre crujiente recién sacado de las entrañas del volcán para posteriormente realizar la ascensión por la pared casi vertical del cráter y luego bajar la montaña, con todo ello a cuestas y con el agravante que van sin máscaras y cada día consumen azufre como consumen sus cigarrillos con sabor a clavo. Están cansados, en la subida oyes como bufan por el tremendo esfuerzo que están haciendo y lo acojonante porque no tiene otra palaba para definirlo es que te pasan por al lado, te saludan alegremente, te preguntan de dónde eres, cómo te llamas, incluso alguno, de los más jóvenes se atreven a cantar… y te regalan una de sus mejores sonrisas. Alguien me puede explicar por qué?
Me avergüenza pensar que alguna vez me he podido quejar de algo de mi vida.
El de hoy es el trabajo más duro que he visto realizar jamás.
Java es increíble, recomiendo a todo el mundo que se anime a visitar esta isla tan preciosa.
El resto del día lo vamos a pasa en la carretera dirección a Yojakarta, llegaremos allí a las 3.00 h de la mañana. Nos hemos arreglado en la minivan para hacer una mini-party! Hemos improvisado un reggea bar, de esos que tanto nos gustan.












1 comentario:

  1. me encanto tu relato, dan ganas de ir ya para alla

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